Fantasmas y Ángeles: Lo que la terapia te ayuda a descubrir

¿Qué tal si las historias dolorosas que te persiguen no son las únicas que vale la pena descubrir? Una exploración de los fantasmas, los ángeles, y lo que la terapia te puede ayudar a descubrir.
By Janeth Nuñez del Prado, LCSW | Desert Bloom Psychology & Consulting.

Fantasmas y Ángeles: Lo que la terapia te ayuda a descubrir

De las presencias no invitadas que cargamos — y las que hemos olvidado buscar.


Los fantasmas en la guardería

Hay un concepto en el campo de la salud mental infantil que siempre llevo conmigo.

Selma Fraiberg, una psicoanalista infantil y trabajadora social cuyo trabajo continúa formando la práctica informada en trauma, describió lo que llamó "los fantasmas en la guardería" — la presencia no invitada del dolor no resuelto que aparece en el cuarto donde duerme su bebé. Sin querer. Pero de todas maneras, allí. Moldeando cómo responden, cómo cargan (o no cargan) a su bebé. Como el pasado, no nombrado y no examinado, se mueve a través de las manos de la persona hacia la siguiente generación.

Aprendí este marco durante mi formación en el UCSF Centro de Investigación sobre Trauma Infantil, bajo la tutoría de la Dra. Alicia Lieberman y la Dra. Patricia Van Horn. Y me impactó. Porque nombró algo que ya presentía que era cierto — que lo que no hemos llorado, tendemos a repetirlo.

“lo que no hemos llorado, tendemos a repetirlo”

Los ángeles

Pero el marco de Fraiberg después se extendió en una dirección que me conmovió igual de profundamente. Lieberman y sus colegas escribieron de lo que llamaron "ángeles en la guardería" — recuerdos de estar completamente entendidos, aceptados, y amados. Momentos, sin importar lo pequeños o fugaces, en que un niño se sintió seguro en los brazos de otra persona.

Estos recuerdos — argumentaron — no fueron simplemente sentimentales. Eran protectores. Eran el contrapeso de los fantasmas. Y pueden ser recuperados — o aún creados de nuevo — a través del curso de sanar.

Vi esto pasar. Sentada con padres en las fases tempranas del tratamiento, yo preguntaba sobre sus ángeles. A menudo, el cuarto quedaba en silencio. No podían recordar ni un solo momento. Ningún recuerdo claro de sentirse seguros, vistos, sostenidos por alguien que lo hizo de corazón. Esa ausencia contaba una historia.

Y entonces, a través de meses de trabajo — a través del juego, del cuerpo, de la acumulación lenta de la confianza — algo cambiaba. Algún recuerdo surgía, callado e inesperado, como la luz encontrando una grieta. Las manos de una abuela. Una maestra que decía tu nombre como si importara. Un momento en la cocina que olía a algo cálido.

Estos recuerdos no fueron inventados. Siempre habían estado ahí, esperando debajo de los recuerdos más dolorosos, los más ruidosos. El trabajo de sanar les había hecho espacio para que entraran.

Y algo más pasaba también. Mientras los padres empezaban a crear sus propios momentos de seguridad y alegría con sus propios hijos — mientras cargaban y eran cargados, mientras jugaban y eran sorprendidos por la alegría — estaban, en alguna manera profundamente encarnada, también sanando al niño que alguna vez fueron.

Estos recuerdos de ángeles no solo vinieron del pasado. Se estaban creando en el presente.



Los fantasmas que nos siguen hasta la adultez

Esto lo traigo conmigo en mi trabajo con adultos.

La gente viene a terapia cargando fantasmas. No siempre de una manera que pueden nombrar. A veces llega como un sentimiento de que son fundamentalmente no amados, o que la seguridad no era algo hecho para ellos, o que pedir demasiado les va a costar todo. Estos son los fantasmas. No dramáticos, no siempre rastreables a un solo momento. Pero presentes. Moviéndose silenciosamente a través de las decisiones, las relaciones, la manera en que una persona se encoge o pide disculpas antes de haber hecho algo malo.

“Lo que no se nombra no desaparece — se va hacia adentro y continúa guiando el comportamiento desde la oscuridad ”

Mi rol es nombrarlos. Porque lo que no se nombra no desaparece — se va hacia adentro y continúa guiando el comportamiento desde la oscuridad. Fraiberg entendía esto. El reconocimiento solo no es suficiente para resolver el trauma, pero es necesario. Los fantasmas tienen que ser vistos antes de poder soltar su dominio.


Poniendo el espejo hacia la luz

Pero también cargo otro tipo de espejo.

Pienso en el espejo encantado de la mansión — el que te muestra los fantasmas a tu lado, sonriendo. Mi trabajo es así, pero girado en otra dirección. Yo reflejo los fantasmas, sí. Y también vuelvo el espejo hacia la luz. Ayudo a la gente a ver lo que siempre estuvo ahí: una sabiduría callada que siempre han descartado como casualidad, una resiliencia a la que nunca le han dado crédito. Un linaje que cargó más belleza de la que les enseñaron a ver.

Los ancestros no solo eran los que les hacían daño. Algunos amaron ferozmente, sobrevivieron cosas imposibles, y se aferraron a algo que vale la pena transmitir. Y la belleza del mundo — la luz particular del desierto al atardecer, la manera en que se ríe tu niño, el olor de la lluvia en la tierra seca — esa belleza también te rodea. No es ingenuo dejarlo entrar. Es, de hecho, un acto radical. Lo que buscas, lo encontrarás. Y podemos aprender a buscar más que evidencia de lo que ya tememos.

Trabajo lento

Esto es trabajo lento. Nos pide algo a los dos.

Pero he visto a personas que no podían nombrar ni siquiera un momento de seguridad en la niñez llegar, con el tiempo, a sentir la calidez de algo que olvidaron que les era permitido tener. Y les he visto poder crear esa calidez para ellos mismos — en sus relaciones, en sus elecciones, en los momentos comunes y corrientes que antes dejaban pasar sin notarlos.

Los fantasmas no siempre se van del todo. Pero los ángeles, cuando se encuentran, tampoco.

“Los fantasmas no siempre se van del todo. Pero los ángeles, cuando se encuentran, tampoco.”

Una invitación suave

Si te encuentras perseguida por historias viejas, creencias dolorosas, o el sentimiento de que la seguridad no está completamente disponible para ti — no tienes que buscar tus ángeles a solas.

A veces la sanación comienza cuando alguien te ayuda a ver lo que el trauma te enseñó a olvidar.

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ABOUT THE AUTHOR
Janeth Nuñez del Prado
LCSW - Desert Bloom Psychology & Consulting
Janeth Núñez del Prado, LCSW, es una terapeuta y consultora bilingüe establecida en Nuevo México y fundadora de Desert Bloom Psychology & Consulting. Su trabajo se enfoca en apoyar a personas que navegan circunstancias de vida de alto riesgo — incluyendo situaciones legales, pérdida e incertidumbre prolongada — así como en consultoría con abogados y profesionales que trabajan en entornos de alta presión. Reconocida por su capacidad de generar estabilidad emocional y claridad de manera rápida, Janeth integra atención informada en trauma, trabajo basado en el apego y estrategias prácticas para ayudar a las personas a mantenerse centradas y seguir adelante — incluso cuando las circunstancias permanecen sin resolución.
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